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Se inaugur贸 una planta piloto que procesa zanahorias de descarte

Con un acto protocolar se puso oficialmente en funcionamiento, este mi茅rcoles, en las instalaciones de la empresa Val-Mar, en Santa Rosa de Calchines. Permitir谩 aprovechar econ贸micamente toneladas de desecho para producir carotenos y bioetanol.

Quedó inaugurada este miércoles 19 de septiembre una planta piloto que generará valor, aprovechando los desechos de zanahorias, provenientes de empaques productivos de la provincia. La misma está ubicada en la empresa Val-Mar, en Santa Rosa de Calchines, en el centro oeste de la provincia de Santa Fe. Es resultado de un proyecto de un consorcio público privado conformado por la Universidad Nacional del Litoral UNL, la empresa Val-Mar y la Asociación para el Desarrollo del Departamento Garay, que se lleva adelante desde el año 2014.
El acto de puesta en funcionamiento fue presidido por el rector de la UNL, Enrique Mammarella; el decano de la Facultad de Ingeniería Química FIQ-UNL, Adrian Bonivardi; el presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, Facundo Lagunas; el titular de la firma Val-Mar, Mariano Soressi; Carlos Kaufmann, presidente comunal de Santa Rosa de Calchines y en representación de la Asociación para el Desarrollo del Departamento Garay, Marcelo Dupráz.  Participaron, además, autoridades universitarias, provinciales, municipales, empresarios y productores locales.  
En este marco, el rector de la UNL, Enrique Mammarella destacó “esta historia comienza con una familia que se animó a soñar y a hacer las cosas distintas. Así, primero se animó a hacer un un lavadero y un empaque de zanahorias y a comunicar, luego, sus problemáticas a la Asociación para el Desarrollo, y después golpeó las puertas de la Universidad, para que los universitarios hiciéramos lo que sabemos hacer: desarrollar, transferir, trabajar en una idea, un proyecto, gestión para conseguir los fondos, conformar un consorcio. Tuvimos que aprender muchas cosas juntos, ellos y nosotros y hoy estamos haciendo posible esta inauguración con 100% de empleo en y de la región, capacidades de este lugar. Este es el desarrollo y estamos orgullosos, como Universidad Pública, de acompañarlos. Más que un consorcio, esto es un encuentro de sociedad, de argentinos”.
Soressi expresó “esta es la única planta de procesamiento de zanahorias en Sudamérica, lo cual habla de la importancia de lo que se ha logrado. Significa el cumplimiento de un primer paso, en relación con un objetivo de salvar todos los descartes que tenemos los productores. Nosotros como empaque trabajamos la zanahoria, mandamos al mercado en fresco, pero los costos no nos dan.  Es un gran problema. Empezamos a mirarnos para adentro y vimos que hubo años donde teníamos más del 40% de lo producido en descartes y no hay empresa en el mundo que soporte esto, por eso buscamos encontrar las soluciones. Conversamos con la Asociación para el desarrollo Regional del Departamento Garay que nos acercó a la UNL”.
Por su parte, Laguna, el responsable de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, uno de los principales organismos financiadores del proyecto, subrayó que “con la inauguración de esta planta, el resumen que me queda es un proceso por el cual se convirtió un pasivo ambiental en un activo exportable de valor agregado. Este proyecto no se financió aisladamente, sino como parte de un proceso de planificación en el año 2012, en el marco del Programa Argentina 2020, y surgió biorrefinerias como un concepto al cual apoyar. Para ello se llamó a presentación de proyectos y este consorcio resultó uno de los cinco ganadores, tiene que ver con un proyecto estratégico de país. La figura del Estado subsidiando propuestas de naturaleza compleja como ésta, hace que sean posibles de llevar adelante. Financiamos un consorcio, porque promovemos la unión y la consolidación de vínculos estratégicos”.

 

Una problemática productiva y ambiental

La investigación y desarrollo para el aprovechamiento de zanahorias de descarte, llevada delante desde el  2014, entre investigadores del Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica INCAPE, de doble dependencia, perteneciente a la Facultad de Ingeniería Química FIQ -UNL y el CONICET; y la empresa Val Mar, se propuso desde sus inicios dar respuesta a una problemática del ámbito nacional:  aprovechar los desechos de zanahorias provenientes de empaques productivos de la provincia, y reutilizarlos como materia prima, para la generación de productos con alto valor agregado, como alcohol etílico para utilización como biocombustible, aplicación en farmacopea y en perfumería; y carotenos, utilizados en la industria alimenticia.  
La instalación y puesta en funcionamiento de esta planta piloto, única en la región, permite realizar el escalado a una unidad de mayor capacidad de procesamiento y la determinación de costos; significando, sin duda, un enorme beneficio para los productores locales, quienes podrán aprovechar las toneladas diarias de desechos de esta materia prima, que son descartados, por no cumplir con los estándares del mercado.
La empresa Val-Mar localizada en Santa Rosa de Calchines se dedica a la producción y empaque de zanahorias, descartando alrededor de 1.700 toneladas por año por no cumplir con las condiciones de forma y tamaño, que indica el mercado. Esta situación se repite en las plantas empaquetadoras y demás establecimientos productivos similares de la zona costera santafesina, que descartan aproximadamente 100 toneladas de zanahorias por día. Estos desechos generan grandes pérdidas, junto a  un severo daño ambiental, producido por los desechos que son arrojados a campo para ser consumidos por los animales.  Hasta el 30% de la producción no es comercializada, y genera consecuencias negativas, tanto en los costos, como en el impacto ambiental de la actividad.

Generación de valor
La búsqueda de alternativas de solución a esta problemática, vino de la mano de los investigadores del INCAPE.  El equipo de investigación de la UNL- CONICET está conformado por: José Molli, Daniel Cardel, Adrian Clementz, Nora Aimaretti, Enrique Mammarella y Juan Carlos Yori; quienes se abocaron al diseño de procesos que agregó valor al producto, a partir de una primera búsqueda para la generación de bioetanol a partir de los azúcares fermentables de la zanahoria. Posteriormente se extrajeron carotenos, que son colorantes naturales utilizados en la industria alimenticia, hasta el momento, importados en su totalidad, ya que no se producen en la Argentina. El proceso ya cuenta con una solicitud para una patente de invención registrada bajo el nombre de “Proceso para la obtención de bioetanol y carotenos a partir de zanahorias de descarte”.
En los años transcurridos, los investigadores han identificado algunas mejoras para optimizar los procesos de extracción para la obtención de otros subproductos. En el mismo camino de fortalecimiento de este proyecto, se logró la instalación y equipamiento de un contenedor tecnológico de la FIQ en la Ciudad Universitaria, que contiene un laboratorio de control de calidad de materias primas y productos elaborados, el cual está destinado al análisis de la variedad de zanahoria  existen más 120 especies en el mundo que permita un mayor rendimiento de los compuestos que se quieren lograr, la capacitación a productores sobre las semillas y la generación de alcohol, caroteno y otros subproductos. Este desarrollo es susceptible de aplicarse a diversos tipos de descartes agroindustriales y su posterior tratamiento industrial para la obtención de bioproductos de múltiples aplicaciones.
Cabe destacar que este proyecto, a lo largo de sus distintas etapas implicó una apuesta fuerte y un gran esfuerzo de articulación, tanto de la empresa y la Asociación, como de la UNL, que dispuso fondos y recursos propios para el financiamiento y la gestión de otras fuentes de nacionales, a través de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, y provinciales, a través de la Agencia Santafesina de Ciencia, Tecnología e Innovación.